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· FRANCISCO ORTIZ FERNANDEZ, pastor de la Iglesia Cuerpo de Cristo en Málaga.

El apóstol Pablo decía estar eternamente agradecido al que le paso por alto su blasfemia; el haber sido perseguidor, injuriador y otras tantas cosas.

Este no es otro que nuestro Señor Jesucristo, el cual a través de su misericordia y amor nos cubre y nos recibe, ya que sabe que todas estas actitudes son consecuencia de la incredulidad e ignorancia del hombre.

Yo quiero glorificar a Dios con un testimonio de gratitud, por haberme liberado de la errónea forma de vida que llevaba, arrastrando delincuencia, drogas, reyertas, encadenado al pecado, sufriendo y haciendo sufrir a las personas que me rodeaban, las consecuencias de tales actos.

Mi nombre es Francisco Ortiz, soy natural de Granada y estoy sirviendo al Señor como pastor en la Iglesia Cuerpo de Cristo y la O.N.G.REMAR, la cual me acogio hace 14 años, mostrándome su trabajo de amor y compasión, siendo medicina Santa para mi alma herida por la maldad que había adherida a mi corazón.

Sintiendo y viviendo ese primer amor y al haberse mostrado Dios a mi vida, se presentó una situación, la cual me obligaba a decidir seguir sirviendo a el Señor en la obra de Remar y seguir en esta ola de gozo o por lo contrario lo que en mi interior pensaba podría ser una opción de futuro, ya que tenia la oportunidad de volver al ejercito profesional ya que con anterioridad, había sido soldado legionario y el ministerio fiscal me concedía el favor por un año la nulidad de mis antecedentes penales al reingresar en el ejercito. Transcurrido ese año perdería este derecho, viéndome en gran premura y urgencia pues habían pasado ya 9 meses. La decisión tenia que ser inmediata. Unos me aconsejaban una cosa y otros otra de modo que comencé a sentir una gran ansiedad y confusión.

Entrada la noche y estando en la cama, tome la biblia para leer un poco y se abrió por la segunda carta de pablo a Timoteo 2 verso 3 y 7, quebrantando mi corazón y decidiendo hasta hoy servir al señor en fidelidad.

Luchando en la promesa de buscar el reino de Dios y su justicia, El va añadiendo ministerio, familia y el beneficio de la salvación en el gozo de servirlo, agradarlo y darle la gloria y honra que solo Él merece.

2º Timoteo 2:3 y 7: “Tu, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo, considera lo que te digo, y el Señor te de entendimiento en todo.”

Francisco Ortiz


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