Inicio    Contacta            


· VÍTOR DOS SANTOS, pastor de la Iglesia Cuerpo de Cristo en Sevilla.

Mi nombre es Vítor Dos Santos: tengo 36 años, soy portugués y nací en Lisboa.
Vengo de una familia de clase media acomodada y el más pequeño de mis dos hermanos; Lina y Jaime. Tuve una infancia de se puede llamar normal dentro de los parámetros de la sociedad. Mi hermano mayor, Jaime gracias a Dios en la actualidad goza de una vida bastante estable tanto social como laboral pero tubo sus roces con las drogas. Hablo de que estuvo consumiendo las drogas que después de la revolución portuguesa entraron con grande fuerza en Portugal; la marihuana que traían con ex colonizadores portugueses en África , los ácidos conocidos como LSD y la morfina que se compraba fácilmente en cualquier farmacia mediante su respectiva receta. Un día vi como se inyectaba una ampolla de morfina y aquello me llamo la atención, negativamente porque era un niño aun pero por otro lado con el pasar del tiempo se fue despertando en mí una curiosidad por experimentar tales sensaciones. Pronto me vi con 12 años probando mi primera dosis de barbitúricos en exceso.

Lentamente me fue adentrando en el mundo de las drogas pero siempre con una vida paralela, como una doble personalidad, me gustaban en demasía las drogas pero no quería perder mi status social y familiar pero empezó a ser demasiado complicado. Cada día que pasaba me gustaba más el submundo de las drogas.

Con 15 años consumí mi primera dosis de heroína, la sensación del calor que subía por mis venas hasta que estallaba en mi cerebro, esa sensación de que bien estar físico y emocional me han cautivado. Llegue a pensar que había encontrado el sentido de la vida. Como se podía vivir sin heroína?? ¡Estaba perdido!

Pronto empecé a cambiarlo todo por un encuentro más con esa sensación. La mentira, el engaño, el robo, los valores morales, mi familia, mis amigos, cualquier cosa servia como moneda de cambio; un trozo de mi vida a cambio de una dosis. Una y otra vez intente desintoxicarme pero si éxito, Me acuerdo que mi abuela ya conocía al señor y era miembro de las Asambleas de Dios en Lisboa y me llevaba a la iglesia, llegue a pertenecer al coro, asistía a la escuelita dominical para jóvenes, iba a retiros pero mi corazón seguía endurecido por las drogas. Iba al culto y tomaba mi dosis de heroína en los lavabos, no quería nada con el Dios de mi abuela y menos si era un Dios que no me permitía tomar drogas. Los años pasaron y recibí una carta para cumplir el servicio militar obligatorio y fue entonces que después de unas analíticas me diagnosticaron el VIH. La noticia estallo como una bomba, si había perdido el rumbo de mi vida en ese momento sentí que todo había terminado. Me acuerdo del olor de aquella oficina antigua en la que me encerraron tres oficiales del ejercito que textualmente me dijeron; ”¡¡¡Usted es un inservible!!!” Aquellas palabras entraron como agujas envenenadas no solo en mi vida sino también en las vidas de mi familia y los pocos amigos que quedaron, pronto se perdieron también. Quien quería estar con un toxico dependiente enfermo de sida. Estaba terriblemente solo y mis jeringas como única compañía. No podía construir una familia y menos tener hijos, casi ni amigos. Cualquier plan de futuro se perdía como el humo, vivía en la cuerda floja, en el pasillo de la muerte esperando que el diablo firmara mi sentencia de muerte.

Un día entre mas drogas y delincuencia surgió la noticia de que en 6 meses el que era mi único amigo, mí padre se moriría con un cáncer de pulmón, en 4 meses lo perdi y todo se desmorono, lo poco que quedaba de pie se acababa de caer muerto dentro de un frío ataúd.

Después de la muerte de mi amigo, mi padre paso un año hasta que decidí escribirle a un viejo amigo de drogas que decían estaba en el centro de rehabilitación REMAR en Algeciras. Me llamo con urgencia y me dijo que debía salir de mi entorno lo cuanto antes ó tarde o temprano algunos de mis intentos de suicidio surtirían efecto, decidí probar, total, lo tenía todo perdido. Iría un tiempo al centro y volvería a Lisboa para finalizar mi plan de tomar un cocktail mortal de barbitúricos y heroína y lograr morirme pero “el hombre propone y Dios dispone” el Señor ya había diseñado un plan para mi vida. Solo quería un poco del gozo y de las ganas de vivir que veía en aquellos hombres que vivían conmigo en la 1ªfase de Remar en Pelayo.

Me acuerdo que le pregunte a mi amigo de drogas y que en esas alturas era el responsable de Remar Algeciras; “¿Cómo consigues ser feliz sin drogas?”, me dijo: ”Entregué mi vida a Jesús y el cambio mi tristeza, me ahogo mi dolor, mi desespero, en paz, gozo y felicidad, encontré la vida”.
Algunos meses pasaron y en unas campañas evangélicas en Córdoba el que es ahora mi amigo y mi pastor Fc. Gómez oro por mí y acepté a Cristo como mi señor y mi salvador. Todo cambio desde ese día. Dios no solo me dio el regalo de su compañía de su Espíritu Santo sino que puso a mi lado la que es actualmente mi esposa, tengo dos hijos Mikel de 5 años y Adiel de 3 años completamente sanos así como mi esposa. Hoy sirvo al Señor en la ciudad de Sevilla como pastor y responsable del grupo de alabanza Alpha y Omega. No soy “inservible” sirvo a mi señor y a los que como yo un día llegue en busca de ayuda, con mi experiencia en la vida aprendí que lo que es imposible para el hombre es posible para Dios.

Que el Señor te bendiga.


Vítor Dos Santos


Copyrigth © 2010 Iglesia Cuerpo de Cristo